Durante todo el
Barroco Holandés fueron muy frecuentes los lienzos dedicados a exaltar los placeres y las costumbres populares de los pueblecitos flamencos. En estos temas tuvo su escuela el
Neoclasicismo Inglés, especialmente en Hogarth, y en la corte española, eran muy codiciados para realizar tapices de lana. En este concretamente observamos la danza alocada de un grupo de campesinos, en un corro parecido a los que el propio
Rubens pintaba durante su estancia en la corte madrileña.