Los escultores del templo de Osorkón II utilizan la técnica del relieve rehundido, algo que aportaron los artistas egipcios del Imperio Medio. Sin embargo, la dinastía bubástida se caracteriza por una vuelta al movimiento arcaizante, apartándose por completo del Estilo Bello de
Amenofis III y de las extravagancias y blanduras de Amarna, algo que podemos apreciar en esta obra, además de una cierta influencia del arte de los Ramesidas.