Un tal Lu-Nannar dedicó su estatua al dios Amurru por la vida de
Hammurabi de Babilonia y por la suya propia. En la base de la misma, una inscripción en lengua sumeria recuerda este exvoto junto a otros dos relieves: en uno se ve nuevamente al mismo personaje ante Amurru, sentado en trono, así como un carnero, el animal sagrado del dios de los pastores. La figura de Lu-Nannar aparece arrodillada, en actitud orante, pero con un rostro de gran vivacidad.