Como los pilares del quiosco reconstruido en Karnak, llevan estos relieves -procedentes de un templo de jubileo en Karnak-, por sus cuatro caras, los temas preferidos del rey
Sesostris I: las acogidas fraternales que le dispensaban los cuatro grandes dioses del Egipto de entonces: Atum de Heliópolis, con corona doble; Ptah de Menfis, con envoltura de momia y gorro ceñido;
Horus de Edfú, con cabeza de halcón, y sobre todos ellos,
Amón de Tebas, formando en cada caso una pareja simétrica y bien proporcionada, entre jeroglíficos grandes y esmeradamente trazados.