Obra maestra de la escultura arcaica ática, la Kore viste con suma sencillez y elegancia un peplo y lleva un peinado de trenzas largas que cuelgan por delante. Conserva restos de policromía en el pelo, ojos, boca y bordados del vestido, rasgo que unido a la extraordinaria calidad del modelado, contribuye a la singularidad de esta Kore. Se atribuye al mismo escultor que
el Jinete Rampin, un gran maestro ático.