Inspirándose en
Lisipo, Escopas realiza esta dramática obra en la que resuelve de forma magistral el problema de representar la expresión psíquica en el rostro emotivo y dolorido del cazador. Atalanta y Meleagro habían cazado juntos el jabalí de Calcedonia. Meleagro, príncipe etolio, entregó a la joven la cabeza y la piel del animal, lo que provocó la envidia de los demás cazadores.