La civilización neolítica del valle del Indo contó con más de un centenar de asentamientos urbanos entre los que destacan las ciudades de Harappa y Mohen-jo Daro. Esta civilización ofrece una rica y variada producción artística en la que destaca la escultura. El torso masculino de Harappa evidencia la antigüedad y el origen precario de algunos ritos y características iconográficas que han pervivido hasta la actualidad como el culto al lingam (falo). La
Joven bailarina es su compañera.