La cabeza que contemplamos perteneció a una estatua mayor que el natural sobre la que estaba un poco vuelta hacia su izquierda. Aunque para nosotros es un desconocido, su aspecto tan convincente de noble romano le ha granjeado desde hace siglos el nombre de L. Junio Bruto con que se le conoce, como si él hubiese sido el legendario fundador de la República en Roma. Es más, la célebre serie de cuadros de la historia de Bruto, pintada por
David, muestra a su héroe con la fisonomía de esta cabeza. La cabeza sola, aún sin busto, fue dibujada en Roma por Van Heemskerk en su viaje de 1532-36.