La Tumba de los Augures en Tarquinia estaba decorada con un largo friso de pinturas donde se representa el curioso enfrentamiento de un hombre encapuchado con un perro y este concurso de lucha. Este, junto con los aparecidos en otras tumbas de Tarquinia como la de
las Leonas o la de las Olimpiadas, son consideradas como los mejores conjuntos de pintura de toda la historia etrusca, todas con un mismo programa iconográfico: los festejos fúnebres.