Los retratos pintados por Pantoja de la Cruz están inspirados en los realizados por su maestro, Alonso Sánchez Coello. En esta ocasión, se representa a un desconocido caballero de la Orden de Santiago que viste traje negro y una almidonada gola, destacando en el pecho y en la capa la Cruz de la Orden. El pintor se ha interesado por mostrar la personalidad del retratado, tomando como modelo las obras de Antonio Moro o
Tiziano, genios en esta temática.
El lienzo estaba en el Alcázar de Madrid y se salvó del incendio sufrido en la Nochebuena de 1734.