En vida, se dice que
Alejandro tan sólo se dejaba retratar por
Apeles en pintura, por
Lisipo en escultura y por Pirgóteles en las gemas. Sin embargo, de esto ser así, fue sólo durante algún tiempo, ya que conservamos numerosas representaciones suyas. Tras su muerte, la imagen del rey se convirtió en patrimonio común y esta estatua realizada tantos años después de su muerte, da fe de ello.