Los resabios de la herencia arcaica están patentes en la esquematización lineal del pelo, en el tratamiento de los ojos y en el gesto convencional de la boca. No obstante, el modelado más unitario y la tendencia a fundir mejor los planos, por ejemplo entre pómulos y mejillas, demuestra una evolución, de ahí que se pueda hablar de transición del bajo arcaísmo a la alta época clásica. Atenea ocupaba el centro del frontón. El
Guerrero con escudo y el
Guerrero herido también forman parte de este delicado conjunto del
templo de Aphaia en Egina, realizado en la etapa de transición al siglo V.