El emperador
Justiniano encargó la construcción de San Vital en Rávena, a Juliano Argentarius. La iglesia responde al modelo más difundido de la iglesia bizantina con planta octogonal y decorada con mosaicos en su totalidad, en los que, entre otras representaciones, aparecen Teodora y
Justiniano con sus respectivos séquitos como protectores de la iglesia o esta representación, donde aparece Cristo imberbe -tal y como se muestra en las catacumbas- sobre el mundo, representado por medio de una esfera azul.