Las piezas del Tesoro de Torredonjimeno, en Jaén, representan a un taller andaluz en el que se imitaron los productos toledanos del llamado
tesoro de Guarrazar, con materiales más pobres. Los descubridores creyeron que se trataba de simple bisuteria de latón y entregaron el lote de cruces y coronas a los niños para que jugasen; muchas joyas se desmenuzaron para hacer figuritas brillantes de barro.