El Tesoro de Guarrazar se descubrió en el interior de una cámara de una iglesia muy cerca de la localidad toledana que le da nombre, en el siglo XIX. La parte fundamental del tesoro son las
coronas votivas (entre las que destacan las dos de mayor riqueza, la de
Recesvinto y la de
Suintila) y las cruces que colgaban de ellas. Las piezas están realizadas en oro y piedras preciosas -como zafiros y perlas- con una técnica de engaste de pedrería muy parecida a la bizantina.