Conocida universalmente como El Caballero de Bamberg, esta estatua ecuestre ha sido objeto de numerosas hipótesis. Algunos creen que representa a
Conrado III, otros afirman que se trata de Esteban de Hungría. También se ha identificado con San Jorge, afirmación que se basa en que la capilla mayor de la catedral está dedicada a este mismo santo. La técnica escultórica presenta una clara influencia de los talleres franceses y especialmente de Reims donde, probablemente, se formaron los artistas germánicos que realizaron esta figura.