Estudió pintura en Florencia y Venecia y, en 1906 se traslada a París, donde entabla relación con el mundo de la vanguardia y, especialmente con
Picasso y
Cocteau. También recibe influencias de artistas como
Toulouse-Lautrec,
Gauguin,
Van Gogh y, sobre todo
Cezanne. Hacia 1909 conoce a
Brancusi. Esta amistad pudo influir en el interés de Modigliani por la escultura. Sus obras pictóricas de mayor éxito son las que realiza entre 1915 y 1920 y, casi todas ellas son retratos de amigos, personajes anónimos o mujeres desnudas.