Redon formará parte de una curiosa corriente que se enfrentará al impresionismo, rechazando el empleo del color hasta 1890 por lo que los dibujos y las litografías serán sus soportes preferidos. Desde esa fecha utilizará la acuarela, el pastel y el óleo.
Sus artistas favoritos serán
Goya, Poe y
Baudelaire, siendo un gran admirador de
Moreau. Se vinculará con los simbolistas al tomar contacto con
Gauguin,
Valery y los nabís. Sus temas están vinculados con mitos clásicos y orientales, introduciendo también elementos literarios lo que le llevó a ser ilustrador. Su estrecha relación relación con
Darwin y el botánico Cavaud le permitió trabajar en una iconografía muy personal inspirada en lo singular y extravagante que tendrá vinculaciones con el romanticismo y servirá de referencia a los surrealistas.