Tudhaliya IV accedió al trono
hitita a la muerte de su padre,
Hattusil III. Se encontró con la mayor parte de los problemas exteriores solucionados, manteniéndose las fronteras de la época de
Suppiluliuma. La paz con
Ramsés II se mantenía estable y Tudhaliya intentó mantener la estabilidad de la relación con Asiria tanto con
Salmanasar I como su sucesor
Tukulti-Ninurta I pero este último quebró el frágil equilibrio al devastar la zona de Shubaru y franquear el Éufrates. Tudhaliya envió una protesta a Tukulti-Ninurta I que fue el inicio del bloqueo económico hitita hacia Asiria. El rey hitita se preocupó con mayor intensidad de la zona occidental de su reino donde el rey de Arzawa se había rebelado junto con algunos territorios colindantes. Tudhaliya envió sus tropas para sofocar la revuelta y aprovechó la ocasión para ocupar la isla de Chipre. El Imperio Hitita se mantenía con fuerza en sus últimos momentos de esplendor, iniciando desde ahora su declive que se pondrá de manifiesto en el reinado de
Suppiluliuma II.