Durante el reinado de Salmanasar I continúa la tranquilidad entre Asiria y Babilonia, manteniendo la estabilidad diplomática con su vecino establecida por su antecesor,
Adadnirari. Esta relativa tranquilidad con los casitas será aprovechada por Salmanasar para rechazar los ataques de los gutenos y los lullume, al tiempo que recuperaba los territorios del este del Éufrates ocupados por el hitita
Hattusil. Posiblemente extendió sus posesiones ocupando el país de Katmuhi. Con su sucesor,
Tukulti-Ninurta, Asiria alcanzará el grado de gran potencia.