Una de las nuevas potencias surgidas en el I Milenio es el reino de
Urartu. Ishpuini será uno de los promotores de este esplendor al conseguir durante su reinado que Urartu controlara las rutas de acceso a la meseta de Irán, al tiempo que ocupaba el país de Parsua y Musasir. Contaba con un ejército formado por más de 100 carros, unos 10.000 caballeros y más de 23.000 infantes. Su hijo
Menua extenderá el dominio urarteo por las regiones vecinas.