La expansión territorial manifestada durante el reinado de
Menua se continúa con su sucesor, Argisthi, según nos narran las inscripciones que se han encontrado. Esta brutal expansión se inició en dirección norte, tomando el valle del alto Araxes, para continuar hacia el país de
Hatti, donde consiguieron un importante botín, entre ellos unos 6.000 prisioneros de la ciudad de Supa. El sur será su próximo objetivo, alcanzando el país de los maneos y enfrentándose con los
asirios de Salmanasar IV. Urartu se convertía en la primera potencia del momento gracias a los beneficios de los saqueos de sus campañas militares y la paciente explotación de sus recursos ganaderos, agrícolas y mineros. Los tributos recibidos de los numerosos territorios sometidos también se convierten en una importante fuente de ingresos.