Cuando Joaquim sucedió a su padre en el trono de Judá, la ciudad de Jerusalén fue sitiada por
Nabucodonosor. El monarca fue deportado a
Babilonia cuando Jerusalén fue tomada. Nabucodonosor instauró en la
corona israelí a Matanías, tío de Joaquim, que cambió su nombre por el de Sedecías. Dos fuertes tendencias cohabitaron en Israel, una apoyando a Sedecías como hombre fuerte de Babilonia y otra que animaba a la rebelión y ofrecía su apoyo al cautivo Joaquim.
Los malos consejeros animaron a Sedecías a aliarse con el faraón
Apries, Amón y
Fenicia contra Nabucodonosor. Este reaccionó con rapidez y ocupó parte del territorio israelí al tiempo que asediaba Tiro y sometía Fenicia. Jerusalén era sitiado durante dos años y Sedecías fue capturado en su huida, siendo cegado tras ver la ejecución de su hijo. Fue llevado encadenado a Babilonia donde murió.