Cuando Salmanasar V accedió al trono de Asiria tras la muerte de su padre
Tiglatpileser III el Imperio parecía unificado y pacificado gracias a la reforma administrativa ejecutada. Pero pronto tuvo que intervenir para disminuir los deseos de independencia de algunas zonas como Sam´al o Samaria, destruyendo las capitales para evitar nuevas prácticas independentistas. Durante la destrucción de Samaria fallecía Salmanasar, atribuyéndose todo el éxito de la operación su sucesor
Sargón II.