Hijo de un extranjero y de una esclava, Temístocles fue uno de los principales valedores de
Milcíades tras ser elegido arconte en el año 493 a.C. Los intereses democráticos eran defendidos por Temístocles, quien, tras la victoria ateniense en la
batalla de Maratón, receló del éxito de Milcíades y se convirtió en uno de sus principales rivales, llegando a manifestar que "la victoria de Milcíades me quita el sueño". Tras la condena a Milcíades y el exilio de los miembros del partido alcmeónida -
Megacles y
Alcibiades- Temístocles se hizo con la dirección política ateniense. Uno de sus máximos objetivos será la construcción de una potente flota gracias al descubrimiento de un nuevo filón de plata en las minas de Laurión. Atenas se convertía así en una potencia mercantil y marítima con estrechas relaciones con la Magna Grecia, Egipto o Sicilia, lo que provocó la contundente respuesta de los campesinos liderados por
Arístides.
La respuesta de
los persas no se hizo esperar y un potente ejército cruzó el Helesponto y se plantó en el paso de
las Termópilas donde el espartano
Leónidas le hizo frente. La batalla se decantó del lado persa por lo que Temístocles evacuó la población ateniense y situó la flota en las cercanías de la isla de
Salamina. Será en este lugar donde se produzca la batalla naval que supondrá la contundente victoria de los griegos contra
Jerjes.
Finalizada la guerra, Temístocles dedicó sus esfuerzos a la reconstrucción de Atenas, construyendo las murallas y fortificando el Pireo. En el año 471 a.C. fue condenado al ostracismo por ser partidario de una alianza con los persas para suprimir a la potencia espartana. Se retiro a Argos donde fue acusado de fomentar el movimiento democrático. Para evitar la muerte, se refugió en la corte de
Artajerjes I quien le confió el gobierno de Magnesia de Meandro donde falleció.