Miembro de una rica familia ateniense, llamado el Justo por sus virtudes y su carácter recto y severo, Arístides se opuso tajantemente a la creación de una poderosa flota, tal y como planteaba
Temístocles. En nombre de las clases campesinas intentó evitar que Atenas se transformara en una ciudad mercantil y marítima. Esta dualidad provocó enconados enfrentamientos sociales que llevaron a Arístides al ostracismo. Se desterró en Egina y fue llamado por Temístocles para que participara en
la batalla de Salamina, desembarcando en el islote de Psytaleia para acabar con las tropas persas que lo defendían. Arístides también intervino en
la batalla de Platea, dirigiendo las tropas atenienses que lucharon junto a los espartanos de
Pausanias.
Finalmente se reintegró en la política ateniense y, haciendo gala de su sobrenombre de "El Justo" fue el encargado de fijar el tributo de cada uno de los miembros de la
Liga de Delos.