La monarquía espartana no finalizará sus enfrentamientos con Atenas tras la firma de
la paz de Nicias que pondría momentáneamente fin a la
Guerra del Peloponeso. La llegada del ateniense
Alcibíades a
Esparta animará al rey Agis a enfrentarse a su rival, poniendo en marcha una contundente campaña en
Sicilia que finalizará con una espectacular
derrota ateniense. La fortaleza de Decelia que defendía el acceso a Atenas cayó en manos espartanas, haciendo numerosas incursiones en el Atica que impedían el normal desarrollo de la actividad económica ateniense. Para aislar aún más a Atenas, Esparta firmaba una alianza con
Persia, lo que permitió a Agis sitiar la ciudad enemiga por tierra mientras
Lisandro lo hacía por mar. En abril de 404 Atenas se rendía por hambre y debía soportar unas humillantes condiciones para evitar ser destruida.