Tras el fallecimiento de
Ptolomeo I el trono de Egipto recayó en su hijo Ptolomeo II, llamado Filadelfo -"el que quiere a su hermana"- porque repudió a su esposa Arsínoe I tras diez años de matrimonio para casarse con su hermana Arsínoe II, ambas hijas de
Lisímaco. Ptolomeo estuvo más interesado por las fundaciones culturales que por los episodios guerreros, poniendo en marcha un ambicioso programa cultural difícilmente superable. Fundó el Museo para acoger a los sabios griegos y la biblioteca de Alejandría, dotada de 400.000 volúmenes que la convertían en la más rica del mundo antiguo. Le sucedió su hijo
Ptolomeo III.