Hijo de Antíoco, general de
Filipo II, Seleuco también se encaminó hacia la vida militar y acompañó a
Alejandro en su victoriosa expedición por Asia. Cuando falleció Alejandro, Seleuco recibió el mando de la caballería. Dos años más tarde, la muerte de
Pérdicas -en la que se sospecha su participación- le brindó la satrapía de Babilonia. La guerra entre
Eumenes y
Antígono motivaron la huida de Seleuco a Egipto, estando durante tres años al servicio de
Ptolomeo. Cuando el rey egipcio venció a
Demetrio Poliorcetes en Gaza, Seleuco consiguió un pequeño ejército con el que reconquistar su antigua satrapía. El resultado fue satisfactorio y amplió sus territorios a Susiana y buena parte de Media, titulándose rey en 306 a.C.
Su alianza con
Lisímaco provocó la definitiva derrota de Antígono en Ipso (301 a.C.) adueñándose de todas sus posesiones en Asia excepto Frigia.
La ocupación de Celesiria por Ptolomeo motivó la alianza de Seleuco con Demetrio Poliorcetes, alianza que se rompió cuando Demetrio penetró en Asia. Seleuco le venció y le encarceló. La alianza con Lisímaco se rompió definitivamente cuando ambos se enfrentaron en Korupedion, anexionando los territorios de su antiguo aliado. Su poder era cada vez mayor, ansiando recuperar el imperio de Alejandro por lo que fue asesinado por
Ptolomeo Cerauno en Lisimaquia desde donde organizaba la magna empresa.