Retratista oficial de
Alejandro Magno, no conocemos ninguna de sus obras a no ser por las fuentes y muy especialmente por
Plinio el Viejo, quien narra como sus grandes habilidades artísticas en el empleo de la perspectiva y el claroscuro, le convirtieron en el más célebre pintor de su tiempo. Su obra más conocida es Afrodita Anadiomene, comprada por
Augusto para el Templo de
César.