El
Imperio fue dividido por
Constantino entre sus tres hijos nombrándoles césares: Constantino sería encargado de Hispania, Galia y Britania;
Constante de Italia, Iliria y Africa; y
Constancio de Egipto y las provincias asiáticas. La muerte de Constantino provocó una guerra civil entre los hermanos, enfrentando a Constantino II con Constante. La lucha fratricida acabó con la muerte de Constantino II en Aquilea.