Tras la muerte de
Cneo Pompeyo, su hermano Sexto, hijos ambos de
Pompeyo el Grande, se refugió en Hispania donde se hizo fuerte, convirtiéndose en el dueño de Cerdeña y Sicilia y bloqueando los aprovisionamientos de trigo. De esta manera el pánico cundía en Roma donde los precios subían y la plebe exigía soluciones. Tras
la batalla de Accio entre
Antonio y
Octavio y la liquidación del
Segundo Triunvirato, Octavio pudo dedicarse a acabar con el bloqueo dirigido por Sexto Pompeyo derrotando su escuadra.