La relación entre
César y Bruto resulta francamente curiosa. Bruto fue adoptado por César y nombrado gobernador de la Galia Cisalpina y pretor en Roma. Sin embargo, participó en algunas conspiraciones contrarias al gran Julio. De la primera liderada por
Pompeyo salió bien parado al recibir el perdón pero su intervención en el asesinato de César en las puertas del Senado durante los idus de marzo del año 44 a.C. fue castigada por
Augusto. Bruto y
Casio, los líderes de la conspiración, se trasladaron a tierras asiáticas donde Octavio libró con ellos la
batalla de Filipos, obteniendo el futuro augusto la victoria junto a
Antonio. Viendo perdido todo, Bruto se suicidó.