Hijo de un esclavo que consiguió la manumisión, Quinto Horacio Flavio fue uno de
los poetas más importantes de la literatura romana. A los 20 años se trasladó a Atenas para estudiar
filosofía y a su regreso a Roma estableció una estrecha amistad con
Mecenas y
Virgilio, los promotores de su contacto con
Augusto. La obra que escribirá en Roma está dividida en cuatro grupos: Odas, Epodos, Sátiras y Epístolas. En la mayoría de ellas hace un significativo elogio de los placeres mundanos y de la sencillez, al tiempo que realiza ataques directos contra personas concretas y algunas reflexiones de carácter moral, utilizando un estilo sencillo y equilibrado que será imitado en el Renacimiento.