Alí era primo de
Mahoma y uno de sus primeros fieles. Su matrimonio con
Fátima, la hija del profeta, estrechó aún más los lazos familiares por lo que se convirtió en uno de los candidatos ideales a la sucesión tras la muerte de Mahoma. Alí alcanzaba el califato en el año 656 tras la muerte de
Utman, al ser considerado como el legítimo sucesor del profeta por sus seguidores, los shiitas. Su reinado no fue muy duradero ya que el poder omeya combatió su legitimidad, consiguiendo derrocarle antes de ser asesinado por un partidario de otro grupo enemigo.