Entre los nobles visigodos más levantiscos de su tiempo encontramos a Witerico. Era un miembro de la poderosa oligarquía que se rebeló en Mérida contra la conversión al catolicismo dispuesta por
Recaredo pero su actitud se resolvió en fracaso. No fue castigado y realizó un segundo intento para hacerse con el poder, encabezando una rebelión contra el nuevo monarca,
Liuva II. El rey fue asesinado y Viterico se hizo con la corona. Continuó la política de sus
antecesores e intentó alcanzar una alianza con
el reino burgundio a través de enlaces matrimoniales. Una de sus hijas fue enviada a desposarse con un príncipe burgundio pero la joven fue devuelta tras ver como sus tesoros eran robados. Viterico no reaccionó militarmente ante tal ultraje, buscando alianzas con los demás reinos francos. Las hostilidades con
los bizantinos asentados en el sudeste peninsular continuaron a bajo nivel. El reinado de Viterico finalizará debido a una nueva conjura nobiliaria que alzará a
Gundemaro al poder.