El fallecimiento de
Mauregato provocó al elección de Vermudo I como rey. El nuevo monarca era diácono y hermano de
Aurelio, sobrino por tanto de
Alfonso I. La paz vivida durante algunos años respecto al
reino andalusí cambiará con el ascenso al emirato de
Hisam I. Dos expediciones serán enviadas hacia el reino asturiano, atacando las zonas de Alava y Galicia. Con el consiguiente botín capturado, el ejército cordobés se retiró, momento que fue aprovechado por Vermudo para atacar. Sin embargo, los cordobeses reaccionaron triunfalmente y derrotaron a los asturianos en el Bierzo. Ante esta derrota, Vermudo abdicó y se retiró a un convento.
Alfonso II se hacía de nuevo con el trono.