La muerte de manera inesperada en Zamora de
García I motivará que la corona leonesa pasara a manos de su hermano Ordoño II, ambos hijos de
Alfonso III. La política expansiva de reinados anteriores continuará en dos frentes. En la zona occidental se llegará a Evora y Mérida, saqueando ambas ciudades. El gobernador musulmán de la zona tuvo que comprar la retirada de las fuerzas leonesas. El frente oriental verá como los esfuerzos se concentran en la zona riojana, apoyando al rey
Sancho Garcés de Navarra.
Los musulmanes serán derrotados en San Esteban de Gormaz (917) provocando que las plazas de Arnedo y Calahorra fueran tomadas al año siguiente.
Las campañas cristianas provocaron la rápida reacción de
Abd al-Rahman III quien en el año 920 ponía en marcha un potente ejército que recuperó Osma y San Esteban, penetrando en Navarra para derrotar a los cristianos en el valle de Junquera. La contraofensiva cristiana fue inminente y La Rioja sería ocupada, incorporando Navarra las zonas de Nájera y Viguera. La estrecha relación entre los reinos de León y Navarra se fortaleció con el matrimonio de Ordoño II con Sancha, hija de Sancho Garcés. En la zona castellana se empezarán a vivir conatos independentistas lo que motivará la intervención de Ordoño, encarcelando a cuatro condes castellanos. Fallecería Ordoño en el año 924 sin sucesión, recayendo la corona en su hermano
Fruela II.