El fallecimiento de
Ramiro II provocará una grave crisis sucesoria que enfrentará al heredero de la corona Ordoño III y a su hermano
Sancho. Los rebeldes contaron con la colaboración de la reina Toda de Navarra, de nobles gallegos y del conde Fernán González, lo que indica que las zonas periféricas con mayores deseos de independencia no deseaban la línea sucesoria. El vencedor de este enfrentamiento dinástico será Ordoño aunque su victoria no sirviera para descabezar a los líderes, especialmente al conde castellano. Quizá para calmar las ansias guerreras de la nobleza realizó un saqueo a la ciudad de Lisboa pero rápidamente cambio de política y selló una alianza pacífica con
Abd al-Rahman III. Al año siguiente de este acuerdo fallecía Ordoño III sin hijos legítimos, quedando como sucesor su hermano Sancho conocido como el Craso.