Durante el reinado de Sancho Garcés II, sucesor de
García Sánchez I, se pone de manifiesto la presión cordobesa sobre la zona riojana.
Los cordobeses vencen en Estercuel (975) y Rueda (981) lo que motivaría que Navarra quedara como estado vasallo de
Almanzor, firmando un tratado por el que Sancho entregaba a su hija Abda para matrimoniar con el caudillo musulmán. De este enlace nacerá el futuro
Sanchuelo. El territorio de la Rioja será entregado a su hijo Ramiro en calidad de "hereditas", manteniendo cierta autonomía hasta el año 1030.