Childerico III fue aupado al
trono de Austrasia y Neustria gracias a
Pipino el Breve pero no fue más que un mero títere en manos del mayordomo de palacio. Pipino consiguió que el monarca legítimo fuera recluido en el monasterio de Saint-Omer para ser proclamado como rey de los francos en el año 751, inaugurando
la dinastía carolingia.