Pipino I, hijo de
Carlomagno, será coronado rey de Italia a la edad de cinco años por el papa
Adriano I. De esta manera agradecía el pontífice la labor de Carlomagno al tomar cartas en los asuntos italianos. El hijo del emperador puso en marcha una serie de expediciones para defender su territorio dirigidas a sus enemigos: Venecia, los sarracenos o el duque de Benevento.