Hijo de
Enrique de Borgoña y de Teresa de Castilla, accedió al trono portugués en 1139 tras vencer a los musulmanes en la batalla de Ourique, siendo reconocido por las Cortes de Lamego en 1142 y por el emperador
Alfonso VII un año más tarde. Conquistó y anexionó las ciudades de Lisboa (1147) y Évora (1169). Se enfrentó a León, cayendo prisionero tras el sitio de Badajoz y siendo obligado a devolver a
Fernando II los territorios conquistados. Tomó grandes extensiones a los musulmanes, a quienes venció en la batalla de Santarem (1184).