Hija de
Alfonso VIII de Castilla y esposa de
Luis VIII de Francia, fue dos veces regente de Francia por la minoría de edad de su hijo
Luis IX, enfrentándose a diversas revueltas nobiliarias que fueron sofocadas de manera contundente. Cuando su hijo alcanzó la mayoría de edad y empezó a dar muestras de su buen hacer político, decidió abandonar los asuntos cortesanos y se retiró a la abadía de Maubuisson, fundada por ella misma, donde murió en 1252. San Luis regresó de
Tierra Santa para enterrar su cadáver.