Hijo de
Eduardo III de Inglaterra, tenía el título de duque de Cornwall. Participó en multitud de batallas durante al
Guerra de los Cien Años capturando a
Juan II el Bueno de Francia en la batalla de Poitiers. Obtuvo grandes posesiones en Francia, convertidas en principados con sede en Burdeos. Aliado de
Pedro I de Castilla en su lucha contra
Enrique de Trastámara, falleció antes que su padre, el rey Eduardo III, por lo que no pudo sucederle. En su lugar, ocupó el trono inglés su hermano
Ricardo II.