Fue proclamado rey de Alemania en 1190, de Sicilia en 1194, y emperador del
Sacro Imperio Romano-Germánico en 1191. Casó con Constancia de Sicilia, lo que le facultó para dominar extensos territorios en el sur de Italia. Aunque controló el reino de las Dos Sicilias, no pudo dominar Nápoles. Mantuvo como rehén a
Ricardo I de Inglaterra. Murió en el intento de dirigir
una cruzada contra los musulmanes.