Hijo de Enrique I y de Ana de Rusia, alcanzó el trono
francés en 1060 y gobernó hasta 1066 tutelado por su padre. Su gobierno coincide con el pleno apogeo del
sistema feudal, lo que limitaba el poder de la corona y planteaba constantes conflictos de jurisdicción. No obstante, logró expandir las posesiones reales. El divorcio de su esposa, Berta de Holanda, provocó que fuera excomulgado por el Papa. Se enfrentó a Normandía en defensa de Bretaña.