Nacido en Génova y eminente jurista, el enfrentamiento entre
el Papado y el Imperio le obligó a refugiarse en Génova. Depuso al emperador
Federico II, a quien también
excomulgó. Predicó
la Sexta Cruzada, en la que participó
San Luis, y murió al conocer la derrota de los ejércitos pontificios en las cercanías de Foggia, a manos de las topas imperiales comandadas por
Manfredo, tutor de Conradino, nieto de Federico II.