Nacido en Sulmona, Italia, fue elegido en 1404, sucediendo a
Bonifacio IX. Intentó evitar
el Cisma de la Iglesia Occidental, incluso mediante su renuncia a la tiara papal, para lo que convocó un Concilio general en Roma, en 1404, si bien no pudo lograr su propósito al enfrentarse al
papa Luna. Protegió y mejoró la Universidad de Roma.