Sobrino de
Alfonso X el Sabio e infante de Castilla, su figura responde al prototipo de caballero cortesano, religioso y cultivador de las artes. El debilitamiento del
poder musulmán le posibilitó dejar de lado
sus obligaciones militares para, especialmente en los últimos años, dedicarse a la literatura. Mantuvo disputas materiales con
Alfonso XI, de las que salió beneficiado. Fundó un convento de
dominicos. Considerado una de las glorias de las letras castellanas y uno de los primeros autores en fijar un estilo propio claramente demarcado, su "Libro de los exemplos del conde Lucanor et de Patronio" es una colección de fábulas de carácter ejemplificante realizadas con un esmerado lenguaje. Es autor además del "Libro de caballero et del escudero", con influencia de
Ramón Llull, del "Libro de los Estados", "Libro de caza" o de "De las maneras de amor", entre otras obras. Su línea literaria la seguirán el canciller Ayala, el
marqués de Santillana y Jorge Manrique.